México cruza por primera vez los 60 mil millones de dólares mensuales a Estados Unidos
Por el equipo de Horizonte Aduanal | 04 de septiembre de 2026
Hay números que se quedan en el boletín del Inegi y hay números que cambian la conversación en el patio de la aduana. El de julio entra en el segundo grupo.
Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, las mercancías con etiqueta Made in México que cruzaron hacia el norte sumaron 60 mil 550 millones de dólares en un solo mes. Nunca se había rebasado esa marca. No es un ajuste estadístico ni un rebote puntual: es la confirmación de que, en plena era Trump 2.0 y con aranceles a cuestas, México no solo aguantó. Se quedó como el mayor proveedor de Estados Unidos.
Qué hay detrás del récord (y qué no hay)
Quien opera pedimentos sabe que un récord de exportación no nace de un discurso. Nace de líneas de producción que no se detuvieron, de agentes aduanales que sacaron el embarque el viernes a las once de la noche y de un Tratado que, con todos sus nervios, sigue permitiendo que más del 80 por ciento de lo que vendemos a Estados Unidos entre sin arancel cuando cumple reglas de origen.
En año y medio de la segunda administración Trump, México ya acumula envíos por unos 851 mil millones de dólares a ese mercado. Casi el doble de lo que se envió en el mismo lapso de su primer mandato. Al mismo tiempo, México sigue siendo el principal comprador de bienes estadounidenses: en julio importó 34 mil 240 millones desde allá.
Eso último importa más de lo que parece. No somos solo una plataforma de salida. Somos un mercado. Y esa doble vía es, hoy, el mejor argumento que tiene el país en la mesa del T-MEC.
La lectura para aduanas y logística
Más volumen no es solo una cifra bonita para el secretariado de Economía. Es más presión en Nuevo Laredo, Colombia, Otay, Lázaro Cárdenas y Manzanillo. Es más revisión de origen, más disputa por clasificación cuando el embarque trae electrónico o autoparte, y más ojo de la autoridad estadounidense sobre triangulación de insumos asiáticos.
Si su operación vive del cruce terrestre, el mensaje es claro: el flujo no se está enfriando. Quien no tenga pedimento en orden, origen documentado y un Plan de Continuidad para cuando CBP apriete un carril, va a sentir el récord como cuello de botella y no como oportunidad.
También hay un matiz incómodo. Parte de este salto se explica por la demanda estadounidense de equipo de cómputo, electrónicos y componentes ligados a inteligencia artificial. Eso es bueno mientras dure. No es lo mismo que un crecimiento parejo en todos los sectores. El automotriz, de hecho, no está en la misma foto.
Qué vigilar en las próximas semanas
El récord le da a México músculo político. Marcelo Ebrard lo ha dicho sin rodeos: el arancel efectivo que paga el país en Estados Unidos ronda 3.4 por ciento, de los más bajos entre socios grandes. Esa ventaja no es eterna. Depende de que sigamos cumpliendo T-MEC, de que no se dispare la sospecha de que China se cuela por la puerta de atrás y de que la revisión anual del tratado no se convierta en una pinza mes con mes.
Para el lector de este blog la pregunta práctica es otra: ¿su fracción, su proveedor y su regla de origen aguantan una auditoría de origen en 2026? Porque el volumen récord va a atraer precisamente eso: más auditorías.
Fuentes de referencia: Departamento de Comercio de EE.UU., declaraciones recogidas por El Universal (4 de septiembre de 2026). Cifras de julio 2026.
