Un nuevo máximo en el comercio bilateral que ocurre en medio de la revisión del T-MEC y que refleja la profunda integración económica entre ambos países.

Por el equipo de Horizonte Aduanal | 16 de julio de 2026

El pasado 8 de julio de 2026, se dieron a conocer las cifras oficiales del comercio entre México y Estados Unidos correspondientes a mayo de este año. Los datos, publicados por la Oficina del Censo de Estados Unidos y analizados por diversos medios especializados, confirmaron algo que ya se venía anticipando: México volvió a romper su propio récord de exportaciones hacia su principal socio comercial.
 
En mayo de 2026, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos alcanzaron 54,179 millones de dólares, un crecimiento del 17.5% respecto al mismo mes del año anterior. Esta cifra representa el nivel más alto jamás registrado en un solo mes desde que existen estadísticas comparables.
 
¿Por qué este récord es relevante?
 
Más allá del número en sí, lo que llama la atención es el contexto en el que se da este récord:
 
  • Ocurre apenas días después de que Estados Unidos rechazara la extensión automática del T-MEC y en medio de las negociaciones que comenzarán la semana del 20 de julio.
  • Se produce a pesar de las tensiones arancelarias y la incertidumbre generada por la revisión del tratado.
  • México no solo es el principal proveedor de bienes de Estados Unidos, sino también su principal cliente.
Según los datos:
  • México representó el 17.4% de todas las importaciones que realizó Estados Unidos en mayo, superando ampliamente a Canadá (11.7%), Taiwán (7.9%) y China (7.5%).
  • En sentido contrario, México importó de Estados Unidos 33,050 millones de dólares (+17.5% anual), convirtiéndose en el principal destino de las exportaciones estadounidenses (15.9% del total).
  • El déficit comercial de Estados Unidos con México alcanzó 21,128 millones de dólares en mayo, también un máximo histórico (+17.6% anual). México concentra actualmente el 20.4% del déficit comercial total de Estados Unidos.
En el acumulado de enero a mayo de 2026, las exportaciones mexicanas a EE.UU. sumaron 242,902 millones de dólares (+10.8% anual), mientras que las importaciones desde ese país alcanzaron 161,663 millones (+15.4%).
 
No es solo la industria automotriz
 
Uno de los puntos más interesantes que destacan los analistas es que este crecimiento no depende exclusivamente del sector automotriz, aunque este sigue siendo muy relevante.
 
Según Víctor Gómez Ayala, director de análisis económico de Finamex, el dinamismo actual también está impulsado por manufacturas no automotrices, especialmente componentes electrónicos, beneficiados por la fuerte inversión estadounidense en inteligencia artificial, centros de datos y microchips.
 
Esto es importante porque muestra una mayor diversificación de las exportaciones mexicanas, lo que podría dar mayor resiliencia al comercio bilateral ante posibles cambios en las reglas de origen del sector automotriz durante la revisión del T-MEC.
 
El T-MEC sigue funcionando… por ahora
 
Un dato que suele pasar desapercibido, pero que es muy relevante para quienes operamos en aduanas, es que el 79.3% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos en mayo entraron libres de arancel gracias al T-MEC. Esta proporción incluso aumentó 3.9 puntos porcentuales respecto al año anterior.
 
Esto demuestra que, a pesar de las tensiones políticas y las amenazas de nuevos aranceles, el marco del tratado sigue permitiendo que la gran mayoría del comercio bilateral se realice en condiciones preferenciales.
 
Sin embargo, este porcentaje podría verse afectado si durante la revisión del T-MEC se endurecen las reglas de origen, especialmente en el sector automotriz.
 
¿Qué significa este récord para el sector?
 
Desde una perspectiva operativa y aduanera, este récord envía varias señales importantes:
 
  1. La integración productiva es muy profunda
    Las cadenas de suministro entre México y Estados Unidos están tan entrelazadas que resulta muy difícil reducir el déficit comercial de forma significativa solo con medidas arancelarias. Cualquier intento de “desacoplar” tiene costos altos para ambos lados.
  2. Oportunidad y riesgo al mismo tiempo
    El récord actual fortalece la posición negociadora de México en la revisión del T-MEC. Al mismo tiempo, genera más presión por parte de Estados Unidos para modificar las reglas que considera desventajosas.
  3. Mayor escrutinio en origen
    Con volúmenes tan altos y un déficit comercial en niveles récord, es probable que aumenten las verificaciones de origen por parte de las autoridades estadounidenses. Las empresas deben tener sus expedientes de origen más sólidos que nunca.
  4. Nearshoring sigue vigente
    El hecho de que las exportaciones no automotrices estén creciendo con fuerza (impulsadas por sectores de alta tecnología) confirma que el nearshoring no se ha detenido, a pesar de la incertidumbre del tratado.
Perspectiva realista
 
Después de varios años analizando el comercio México-Estados Unidos, puedo decir que este tipo de récords son una espada de doble filo. Por un lado, demuestran la competitividad y la capacidad de adaptación de la industria mexicana. Por otro, aumentan la visibilidad del déficit comercial, lo que inevitablemente genera presiones políticas en Washington.
 
El gran desafío para los próximos meses será mantener estos niveles de exportación mientras se negocia una revisión del T-MEC que, idealmente, dé mayor certidumbre en lugar de generar más fricciones.
 
Recomendaciones prácticas
 
  • Revisar y fortalecer los expedientes de origen de los productos con mayor volumen de exportación a EE.UU.
  • Monitorear de cerca las negociaciones que iniciarán la semana del 20 de julio, especialmente todo lo relacionado con reglas de origen automotrices y no automotrices.
  • Evaluar escenarios de diversificación de mercados, sin descuidar el mercado estadounidense, que sigue siendo irremplazable.
  • Mantener comunicación fluida con clientes en Estados Unidos, quienes también están atentos a cómo evolucionará la revisión del tratado.
Conclusión
 
México acaba de registrar un nuevo récord histórico de exportaciones a Estados Unidos en mayo de 2026. Este logro ocurre en un momento de alta tensión comercial y en plena revisión del T-MEC, lo que lo hace aún más significativo.
 
Lejos de ser un simple dato estadístico, este récord refleja la profunda interdependencia económica entre ambos países. Al mismo tiempo, pone sobre la mesa el gran reto que enfrenta México: cómo defender y mantener estas ventajas comerciales en un entorno donde Estados Unidos busca modificar las reglas del juego.
 
El comercio bilateral sigue creciendo con fuerza. La pregunta ahora es si este crecimiento podrá sostenerse una vez que comiencen las negociaciones formales de la revisión del T-MEC.