T-MEC en septiembre: la ronda de Washington y lo que sí se puede negociar

Por el equipo de Horizonte Aduanal | 04 de septiembre de 2026

Si algo aprendimos en 2025 y lo que va de 2026 es que el T-MEC ya no es un tratado que se firma y se guarda en el cajón. Es un tratado que se discute cada año. Y septiembre es mes de discusión.

La presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo con una frase que, en política comercial, casi nunca se usa tan temprano: “vamos bien”. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, está en la ruta de Washington. La cuarta ronda bilateral con la USTR se concentra en tres heridas abiertas: acero, aluminio y automóviles.

Lo que está sobre la mesa (y lo que no)

Hay que separar dos capas, porque en la conversación diaria se mezclan y eso confunde al operador.

Primera capa: los aranceles de la sección 232, los de “seguridad nacional”. Ahí viven el 50 por ciento al acero y al aluminio y el 25 por ciento a los vehículos que no calzan del todo con las reglas del tratado. Esa es la negociación dura. México no pidió esos gravámenes; Washington los impuso. La apuesta de Palacio es lograr descuento o eliminación una vez pasadas las intermedias en Estados Unidos.

Segunda capa: el 10 por ciento a mercancía mexicana que no reclama trato T-MEC. Ese gravamen sustituyó el esquema anterior de la sección 122 y, en la práctica, no cambia el arancel efectivo de quien sí documenta origen. Más del 80 por ciento de lo que exportamos sigue entrando en ceros si el pedimento y el certificado están bien hechos.

El tratado, además, ya no va por la vía de una prórroga de 16 años. Estados Unidos no aceptó renovarlo “en su forma actual”. Lo que queda es vigencia con revisiones anuales que pueden alargarse hasta 2036. Suena técnico. En la planta y en la agencia aduanal se traduce en una sola palabra: incertidumbre de calendario.

Canadá, el tercer actor que no podemos ignorar

El T-MEC es trilateral aunque las fotos de estas semanas sean bilaterales. Canadá y Estados Unidos se trabaron y llegaron a aranceles recíprocos de alto voltaje. Larry Rubin, de la American Society of Mexico, ha insistido en que el acuerdo puede cerrarse hacia diciembre si Ottawa se sienta de lleno. Si no, México corre el riesgo de negociar en un triángulo cojo.

Para quien exporta, eso no es diplomacia de salón. Un T-MEC a dos velocidades complica reglas de origen regionales, acumulación y proveedores que cruzan los tres países.

La lista corta para el escritorio del agente aduanal

Mientras llegan comunicados, hay tres tareas que sí se pueden hacer esta semana. Una: revisar qué porcentaje real de sus embarques a Estados Unidos está reclamando T-MEC y con qué evidencia de origen. Dos: separar el universo de acero, aluminio y auto de todo lo demás; no es el mismo riesgo. Tres: no apostar el flujo de caja a que “en diciembre se quitan los 232”. Puede ocurrir. También puede no ocurrir.

Sheinbaum adelantó que, si hay un buen cierre de año, esos aranceles de metales y vehículos podrían bajar o desaparecer. Es un escenario, no una cláusula. En comercio exterior, la diferencia entre escenario y cláusula se paga en almacén.

Contexto: ronda prevista primera quincena de septiembre 2026 en Washington. Declaraciones de Sheinbaum (4 de septiembre de 2026) y seguimiento de la revisión anual del T-MEC.